Intenciones del Papa Francisco – Febrero 2015

LAS INTENCIONES MENSUALES DEL PAPA: Febrero 2015

 

Por favor, haga clic en los enlaces aquí abajo para leer las “Reflecciones” en Inglés sobre las intenciones Universales y de Evangelización del Papa Francisco preparadas por el Apostolado de la Oracion:

 

Si está interesado(a) en saber un poco más acerca del Apostolado de la Oración, haga clic aquí.

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Intención Universal:

Encarcelados: Para que los encarcelados, en especial los jóvenes, puedan reconstruir una vida digna.

 

Enlaces – Intención Universal:

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Oración por los Presos

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Señor, hoy te pido por los presos, por los hombres, mujeres, jóvenes y niños que han sido detenidos, encarcelados; que viven, día y noche, entre vallas, puertas y más puertas cerradas: vigilados día y noche hasta en su misma intimidad.

Tú, que también fuiste detenido violentamente y encerrado y torturado, ayuda a los hermanos torturados y encerrados. Aunque lo sean con culpa.

Tú, Señor, que fuiste condenado injustamente, apiádate, sobre todo, de los que cumplen una condena injusta, o que, incluso, son del todo inocentes.

Tú que fuiste considerado delincuente y antisocial; que fuiste avergonzado y escarnecido públicamente, dulcifica la represión y el desprecio y el rigor con que son tratados “nuestros” delincuentes.

Tú, Señor, Justo entre los justos; Dios de justicia amorosa, haz que se trate con justicia justa y respetuosa a quienes condenamos y rechazamos.

Tú, que ofreciste tu ejecución por amor, y por tu crucifixión conquistaste el amor de todos, haz que nuestros condenados encuentren amor y encuentren siem­pre a quien amar.

Tú, Señor, que saliste del sepulcro, tu último encierro, victorioso y triunfal, haz que los presos puedan recuperar su libertad, con esperanza de una vida nue­va.

Tú, Cristo Resucitado, haz que todos los presos puedan un día resucitar a la vida y que siempre haya quien celebre su resurrección.

Salva, Señor, a los presos de la ruindad y la depresión y el resentimiento y el espíritu de venganza.

Que todos aprendan de Ti, inocente y manso, pero abriendo todas las puer­tas a todas las libertades y para siempre.

Amen.

 

Un día, mientras nos dirigíamos al lugar de oración, nos salió al encuentro una muchacha poseída de un espíritu de adivinación, que daba mucha ganancia a sus patrones adivinando la suerte. Ella comenzó a seguirnos, a Pablo y a nosotros, gritando: «Esos hombres son los servidores del Dios Altísimo, que les anuncian a ustedes el camino de la salvación». Así lo hizo durante varios días, hasta que al fin Pablo se cansó y, dándose vuelta, dijo al espíritu: «Yo te ordeno en nombre de Jesucristo que salgas de esta mujer», y en ese mismo momento el espíritu salió de ella. Pero sus patrones, viendo desvanecerse las esperanzas de lucro, se apoderaron de Pablo y de Silas, los arrastraron hasta la plaza pública ante las autoridades, y llevándolos delante de los magistrados, dijeron: «Esta gente está sembrando la confusión en nuestra ciudad. Son unos judíos que predican ciertas costumbres que nosotros, los romanos, no podemos admitir ni practicar». La multitud se amotinó en contra de ellos, y los magistrados les hicieron arrancar la ropa y ordenaron que los azotaran. Después de haberlos golpeado despiadadamente, los encerraron en la prisión, ordenando al carcelero que los vigilara con mucho cuidado. Habiendo recibido esta orden, el carcelero los encerró en una celda interior y les sujetó los pies en el cepo.

 

Cerca de la medianoche, Pablo y Silas oraban y cantaban alabanzas de Dios, mientras los otros prisioneros los escuchaban. De pronto, la tierra comenzó a temblar tan violentamente que se conmovieron los cimientos de la cárcel, y en un instante, todas las puertas se abrieron y las cadenas de los prisioneros se soltaron. El carcelero se despertó sobresaltado y, al ver abiertas las puertas de la prisión, desenvainó su espada con la intención de matarse, creyendo que los prisioneros se habían escapado. Pero Pablo le gritó: «No te hagas ningún mal, estamos todos aquí». El carcelero pidió unas antorchas, entró precipitadamente en la celda y, temblando, se echó a los pies de Pablo y de Silas. Luego los hizo salir y les preguntó: «Señores, ¿qué debo hacer para alcanzar la salvación?». Ellos le respondieron: «Cree en el Señor Jesús y te salvarás, tú y toda tu familia». En seguida le anunciaron la Palabra del Señor, a él y a todos los de su casa. A esa misma hora de la noche, el carcelero los atendió y curó sus llagas. Inmediatamente después, fue bautizado junto con toda su familia. (Hechos de los Apóstoles 16, 16-33)

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Por la Evangelización:

Cónyuges Separados: Para que los cónyuges que se han separado encuentren acogida y apoyo en la comunidad cristiana.

 

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Palabra de Dios

Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos serán una sola carne. Este es un gran misterio: y yo digo que se refiere a Cristo y a la Iglesia. En cuanto a ustedes, cada uno debe amar a su mujer como así mismo, y la esposa debe respetar a su marido. (Efesios 5, 31-33)

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Oración de una Persona
Separada o Divorciada

 

Padre, te pertenezco. Me pongo nuevamente en tus manos y te reconozco como Dueño y Señor de mi vida. Concédeme el don de un corazón compasivo y líbrame de todo sentimiento de ira, hostilidad o venganza. Sana mis penas y heridas, y enséñame a confiar solo en tu amor. Concédeme un corazón sabio; la compañía de amigos tiernos y comprensivos; y fortaléceme con tu Gracia para seguir adelante con fe, confianza y amor. Gracias Señor por tu amor en mi vida.

Amen.